De los alcornoques más fuertes,
se requisan trozos de ramas de la copa y en condiciones controladas se induce
la formación de brotes juveniles, a partir de las células de sus hojas se
generan embriones que se multiplican y, una vez aislados, germinan como
auténticas semillas, con el mismo genotipo que la planta original.
Para Toribio, la capacidad de multiplicación de los embriones (de un gramo de tejido embriogénico del pino piñonero se pueden conseguir 200 embriones) y la crio conservación de ese mismo tejido en nitrógeno líquido a menos 196 grados centígrados, son dos de las características a destacar de esta técnica.


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